Duelo o problemas asociados a la pérdida de un ser querido

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La pérdida de una persona querida puede considerarse uno de los mayores retos que podemos enfrentar. A pesar de ser conscientes de que la muerte es una parte natural e ineludible de la vida siempre es complicado sobrellevarla. Cada uno reaccionamos de forma diferente, ya que estamos inscritos en un espacio, un tiempo y una cultura determinada.  Por este motivo, la manera de afrontar la muerte va a estar condicionada por el entorno y el tiempo.
 
Si has sufrido una pérdida recientemente o quizá hace ya algunos años pero no has conseguido superar su ausencia, es necesario que busques ayuda. El duelo es un proceso natural y normal que cómo tal tiene un principio y un final en el que inevitablemente se deberán vivir emociones muy intensas y dolorosas, pasando por distintas fases. El dolor en la vida es inevitable, sin embargo, cuándo no somos capaces de continuar con nuestra vida diaria o el dolor perdura en el tiempo sin encontrar una salida, podemos comenzar a hablar de un duelo patológico.
 
¿Qué fases forman parte de un duelo normal y cómo puedo superarlo?
 
La mayor parte de las personas con el paso del tiempo consiguen continuar con su vida. Lo que no significa olvidar la pérdida si no aprender a vivir con ella. Pero hay ocasiones, en las que no se consigue sólo con el paso del tiempo elaborar la pérdida y es cuándo comienza a ser un duelo problemático para la persona.
 
Variables como que sea una muerte inesperada, traumática o que tengamos sentimientos de ambivalencia por el fallecido hacen que sea más probable que se produzca este tipo de duelo.
 
La elaboración del duelo supone pasar por emociones dolorosas que constituyen las diferentes fases o etapas, sin embargo, no tienen por qué darse de forma secuencial, si no que muchas veces se presentan mezcladas unas con otras.
 
duelo o muerte de un ser queridoLas fases o etapas del duelo son las siguientes:
 
  1. Negación: en la cual no somos capaces de aceptar la muerte, ni a nivel emocional ni racional. Parece que estamos en un estado de shock o cómo viviendo en una película. Tenemos la sensación de que la persona fallecida va a aparecer en cualquier momento, una sensación de irrealidad y las emociones parecen bloqueadas. Sobre todo, los síntomas que aparecen en esta fase son ansiedad, mareos, hiperventilación, insomnio, etc.
  2. Culpa: Podemos sentirnos culpables por la muerte de la persona querida o sufrir por “no haberlo evitado o no haber hecho lo suficiente”, incluso, “por no habernos portado bien con él”, por ejemplo, por una discusión que no se arregló.
  3. Desesperanza: En esta fase, sobretodo, sentimos mucha tristeza, comenzamos a hacernos conscientes de la pérdida. El dolor que sentimos nos hace conectar con sentimientos de soledad y vacío. Y podemos llegar a tener la sensación de que no vamos a poder vivir sin esa persona.
  4. Rabia: Tras el fallecimiento de un ser querido es normal sentir rabia, ira y frustración y es necesario identificar estas emociones y aceptarlas, ya que si no podremos comenzar a transformarla en rabia hacia nosotros creando la culpa patológica que creara más sufrimiento que solución.
  5. Aceptación. Sería la fase a la que queremos llegar, aunque aún quede trabajo por realizar. Cuando aceptamos la muerte es cuándo podemos comenzar a rehacer nuestra vida. Esto no quiere decir que ya no sintamos dolor o no echemos de menos a la persona sino que comenzamos a aprender a vivir sin ella, aunque siempre nos quedará su recuerdo.
¿Mientras pido ayuda que puedo hacer? Estrategias:
 
  1. Hable sobre la muerte de su ser querido con amigos o familiares para poder comprender qué ha sucedido y recordarle. Negar que ha fallecido lleva al aislamiento y a comenzar un proceso de duelo complicado.
  2. Acepte sus sentimientos. Es normal que experimente todo tipo de emociones como tristeza, rabia, frustración, desesperanza, ansiedad, agotamiento, etc.
  3. Cuídese. Es muy importante comer bien, hacer ejercicio y descansar para ayudarle a superar cada día y seguir adelante.
  4. Ayude a otras personas o familiares que también lidian con la pérdida. Al ayudar a los demás, vas a sentirte mejor también. Además, compartir anécdotas sobre los difuntos puede ayudar a todos.
  5.  Rememore y celebre la vida de su ser querido. Honre esa relación única.
¿Cuál es nuestro objetivo y cómo trabajamos en casos de duelo?
 
Desde el Centro MMG tratamos de ayudar al doliente en la resolución del proceso de duelo. Aunque el dolor que conlleva la muerte de un ser querido es inevitable, nuestro objetivo es aligerarte la carga de sufrimiento y guiarte en la elaboración del duelo, previniendo y resolviendo posibles problemas que nos lleven a sufrir un duelo patológico o complicado.
 
Tras la evaluación del caso para crear un plan de intervención ajustado a la persona y a sus demandas, o a la fase en la que se encuentre, el objetivo será ayudar a manejar todos los problemas asociados a una pérdida cómo son la ansiedad, la culpa, la rabia, la tristeza, gestión de emociones dolorosas hasta conseguir una aceptación completa en la que se consiga aprender a vivir sin la persona, comenzando una nueva vida o volviendo a estructurar todas nuestras áreas. Aceptar no significa olvidar, ya que el recuerdo es lo que siempre mantendremos de una persona a la que hemos querido.