Estado de ánimo

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El estado de ánimo en la adolescencia ¿Cómo se manifiesta?

Es la etapa de transición entre la infancia y la edad adulta, es la despedida de las dependencias infantiles y un continuo esfuerzo para lograr un conocimiento personal satisfactorio. Una etapa de continuos e inesperados cambios que se mueven por las responsabilidades del futuro.

La disminución del rendimiento escolar, el abandono, la pérdida de interés por actividades que antes eran gratificantes, mostrarse triste la mayor parte del día, pueden ser algunos indicios de un problema del estado de ánimo.

El malhumor e irritabilidad en el menor

El humor en el adolescente es lábil y muchas veces no es fácil detectar diferentes signos de alarma, lo que un día puede hacer que se acabe el mundo a la semana siguiente puede dejar de ser un problema. Es algo normal, pues el adolescente se somete a continuos cambios y variaciones emocionales, donde no consigue un control absoluto de ello.

Pero es cierto, que muchas de las conductas antes mencionadas, si pueden constituir signos de alarmas si el estado de mal humor e irritabilidad aparece sobre todo cuando anteriormente no presentaba estas características. Presentado perdurabilidad en el tiempo y una alteración en su vida social, familiar o escolar. Muchas veces este estado de ánimo puede aparecen en consonancia de otras variables patológicas, como problemas adaptativos o causales, problemas de ansiedad que se presentan junto a sentimientos de tristeza y que nos muestran la presencia de un problema en el estado de ánimo.

Debido a este motivo, es importante estar alerta para detectar estas características y acudir a un profesional para llevar a cabo una evaluación y solventar el problema cuanto antes.

¿Cómo se trabaja en estos casos?

Es importante evaluar al menor para averiguar las causas exactas de ese bajo estado de ánimo, hacer hincapié en las diferentes manifestaciones, bajo rendimiento escolar, mostrarse triste la mayor parte del día, dejar de salir con los amigos, pérdida de interés por actividades que antes sí que le gustaban etc. Para poder llevar a cabo un abordaje adecuado del caso, ya que puede acabar convirtiéndose en un problema más grave y generalizado.

El trabajo con familiares puede ser de gran utilidad, convirtiéndose de este modo, en un coterapeuta apoyando en el desarrollo del plan de tratamiento específico. Hay que dotar al menor de diferentes estrategias, que le ayuden a hacer frente a las demandas del medio, incorporando quehaceres que aumenten el estado de ánimo, así como, a modificar los diferentes pensamientos para conseguir una mayor adaptación al entorno.