14 de June del 2017

¿Por qué aparecen y cómo se desarrollan los ataques de pánico o de ansiedad?

Para poder entender mejor el origen y desarrollo de los ataques de pánico o de ansiedad, es necesario introducir el concepto de Condicionamiento Clásico. El Condicionamiento Clásico es una de las formas básicas de aprendizaje de conductas nuevas. Consiste en que una situación, que previamente no suscitaba ningún tipo de reacción emocional, al asociarse a otra, sí que produce una determinada reacción, adquiere la capacidad de provocar una reacción emocional parecida.

 

Por ejemplo, imaginemos una persona a quien le gusta conducir. Sin embargo, un día tiene un accidente de tráfico; no se hiere, pero se asusta muchísimo. A partir de ese momento, algo sucede, empieza a tener mucho miedo de conducir. Cada vez que sube a un coche, su mente se ve invadida por pensamientos e imágenes catastróficas de terribles accidentes, y su cuerpo reacciona sintiendo una gran activación fisiológica. Podemos decir, que esta persona ha aprendido a tener miedo por Condicionamiento Clásico.

 

Este mismo fenómeno de aprendizaje produciría los problemas de pánico. Veamos cómo sucede. Una persona se encuentra bien, haciendo sus actividades cotidianas y de pronto, empieza a notar un gran malestar que va en aumento, nota taquicardia y ahogo, se asusta mucho, cree que le está sucediendo algo muy grave, quizá que esté sufriendo un ataque cardíaco y reacciona, en consecuencia, yendo a la sala de urgencias del hospital más cercano. A partir de este momento, aunque en el hospital le aseguran que no le pasa nada, algo sucede, cada vez que nota una mínima sensación en el corazón o en su respiración, automáticamente piensa que va a tener un infarto, su organismo se acelera y corre a urgencias. Ha aprendido por Condicionamiento Clásico a tener un ataque de ansiedad.

 

Lo que realmente ha sucedido aquí, y eso es lo que ocurre con los ataques de ansiedad o de pánico es que, en un primer ataque, se asocia el enorme malestar fisiológico experimentado, a sensaciones internas fisiológicas inocuas. Es decir, a partir de ese primer ataque, cada vez que se percibe un pequeño cambio corriente en el organismo, la persona, como fruto del Condicionamiento Clásico, se pone muy ansiosa. Lo que antes no producía ninguna reacción de miedo, y que incluso ni siquiera se percibía, ahora se conceptualiza como la señal de “lo peor”. No obstante, estos pequeños cambios corporales son producidos o bien por variables del propio organismo (proceso digestivo, ovulación, ritmos biológicos) o bien por actividades externas (ejercicio, cambio postural brusco, entumecimiento matinal, relajación).

 

Un fenómeno común a la respuesta de ansiedad es que, el sujeto está pendiente de las situaciones amenazantes. Desde un punto de vista se supervivencia de la especie, esto tiene mucho sentido. Nuestros antepasados primitivos, enfocaban su atención selectivamente hacia los depredadores y ello contribuía a que sobreviviera. Desafortunadamente, este fenómeno juega en nuestra contra cuando sufrimos un trastorno de ansiedad. Desarrollamos una gran  sensibilidad hacia las señales de peligro, y en esa línea, una persona con pánico está enormemente sensibilizada hacia sus cambios corporales. En cuanto nota la mínima variación, su programa de pánico se dispara. Esta es la auténtica explicación de los ataques de pánico súbitos; no es que no haya señal productora del pánico, es que la señal, está en el propio organismo.

 

Otro proceso que contribuye a la creación de un problema de pánico es el fenómeno de la GENERALIZACIÓN. Esto significa que, a partir de la primera asociación, por similaridad, se aprende a tener miedo también ante otras situaciones parecidas. Así, una persona que condicionó clásicamente en un ascensor, es posible que con el tiempo generalice a otros espacios estrechos y cerrados como una cabina telefónica, una habitación pequeña o un cuarto de baño. En pánico, sucede lo mismo, sólo que, como las situaciones temidas son sensaciones corporales, la generalización se va haciendo a otras sensaciones corporales, y a ello contribuye enormemente el fenómeno de visión de túnel o auto-vigilancia comentado anteriormente.

 

                Para complicar más las cosas en una persona con un pánico incipiente pueden ocurrir nuevos condicionamientos. Si una persona sufre un ataque de pánico en una determinada situación puede condicionar la situación exterior, y así aparece el miedo y la evitación a determinadas situaciones, es decir, si el ataque de pánico se da conduciendo, es muy probable que se condicione a la situación de conducir. Así se empieza a desarrollar el miedo a determinados lugares. Es más, ni siquiera es necesario que la persona sufra un ataque de pánico en esa situación, basta con que crea que podría tener un ataque allí. Por ello, las situaciones agorafóbicas temidas suelen ser lugares o circunstancias donde el escape es difícil o embarazoso socialmente y la posibilidad de recibir ayuda es escasa, como estar a solas en casa, grandes almacenes, no traer la pastilla en el bolsillo, alejarse de casa, aviones, transportes públicos, parkings o ascensores.