Problemas adictivos

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¿Por qué las adicciones suponen un problema para el adolescente?

Las adicciones en adolescentes constituyen un problema de salud, en ocasiones pública, bastante importante. Los riesgos y daños asociados a adicciones en adolescentes varían para cada sustancia y son peligrosos. Por ello, es necesario tener en cuenta las variables personales como el grado de motivación, conocimiento o experiencia del uso de adicciones en nuestros hijos.

Al comienzo, el uso de ciertas adicciones genera un beneficio y un refuerzo muy gratificante pero con el paso del tiempo comienza a tener consecuencias algo más severas, convirtiéndose en un hábito. Puede afectar a la salud; aparición de ciertas enfermedades, daños o problemas orgánicos, alteraciones psicológicas, cirrosis, depresión, etc.

Afectaciones en el entorno social: en muchos casos el entorno social del menor puede verse alterado, se pierden relaciones afectivas con el entorno que no comparte muchas de sus aficiones, en ocasiones su rendimiento en el trabajo o en el plano educativo disminuye. Aparece dificultad para continuar con sus planes y metas establecidos. En casos en los que existe una gran dependencia, pueden llegar a sustraer bienes materiales o familiares para destinar todos sus recursos a mantener su consumo.

¿Cuáles son las causas principales que le lleva a su consumo?

Las causas entre los adolescentes pueden ser variadas, muchas de ellas están relacionadas con el entorno social en el que se mueven, es una etapa de diversos cambios donde predomina una edad con poca percepción de riesgo y una alta apertura a la experiencia, durante estos años, estas nuevas situaciones sociales, la relación con diferentes entornos y las mayores exigencias sociales, pueden llevar a consumir en diferentes momentos relacionados con contextos de ocios y sociales. Algunos adolescentes justifican estas acciones, como modo de inclusión en un grupo o como trámite para disfrutar de una fiesta.

Otras causas que pueden afectar, es el sentirse bien, salir de la rutina y liberarse del estrés. Cuando están sometidos a situaciones complicadas o cuando sus recursos personales no hacen frente a las demandas del entorno, un buen escape puede ser el consumo de alcohol y drogas.  Las personas con antecedentes familiares de alcoholismo tienen mayor probabilidad de empezar a beber antes de los 16 años, hecho que aumenta la probabilidad del consumo de drogas en edades más avanzadas.

¿Qué más adicciones existen entre los adolescentes?

Aunque en ocasiones puede parecer exagerado, numerosas investigaciones están alertando sobre el uso de teléfonos móviles u ordenadores, según refieren diferentes estudios muchos jóvenes sufren problemas físicos y psicológicos como ansiedad, palpitaciones, sudoración cuando olvidan su teléfono móvil, su tarjeta de prepago se queda a cero o cuando no hay cobertura, batería o diferentes aplicaciones dejan de funcionar.

En ocasiones, el tener móvil conlleva numerosas ventajas, desde avisar cuando vamos a retrasarnos o preguntar a un amigo que tal se encuentra, el problema de su uso es cuando se convierte en una conducta incontrolable, irreprimible y exagerada que hace que ciertas actividades principales pasen a un segundo plano.

¿Cómo se trabaja en estos casos?

El trabajo en esta etapa conlleva una evaluación muy exhaustiva del caso, es necesario que en problemas de adicciones donde existe una gran dependencia e incluso atañe a la salud del menor, se recomiende previamente contar con la opinión de un especialista médico que reafirme los posibles daños ocasionados.

En casos en los que se sobrepasan los límites establecidos en las adicciones, hay que recurrir a Centros especializados de rehabilitación. Nuestros trabajo con adicciones dentro del Centro, consiste en una evaluación previa del caso, tanto del menor como de los familiares, en ella se valora de qué modo esta adicción interfiere y condiciona la vida del menor, la intervención psicológica estará dirigida a controlar su consumo y conseguir que dicho problema no desencadene en patologías más graves, interfiriendo de un modo más significativo en su vida.

Para ello, a través de diferentes medidas de recogida de información, pruebas y entrevistas se descartan posibles complicaciones severas, se organiza y estructura un plan de tratamiento específico al caso concreto. En la mayoría de los casos el papel de los padres o familiares es de gran importancia, pues actúan de coterapeutas en la mayor parte del proceso, llevando a cabo un control de las conductas establecidas en el menor. Cuando se detecta el problema, es recomendable una intervención precoz para evitar posibles consecuencias psicológicas y físicas en el adolescente.