Problemas relacionados con traumas y factores de estrés

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El famoso problema del estrés una percepción subjetiva de que a nuestro alrededor hay muchas demandas y consideramos que no tenemos los suficientes recursos para hacerles frente.

¿Cuándo puede considerarse que una persona sufre estrés agudo?

El trastorno de estrés agudo, es parecido al trastorno por estrés postraumático, pero con un inicio temprano, es decir, uno empieza a sentir los síntomas de manera muy reciente a la exposición al acontecimiento estresante y suele durar desde tres días a un mes. Pasado el mes hay que observar si los síntomas desaparecen, ya que si no pasaría a convertirse en un trastorno de estrés postraumático o de adaptación a las circunstancias.

Puede ocurrir por haber vivido una situación traumática, haberla presenciado, que le haya pasado a alguien próximo o haber sido repetidamente expuesto a situaciones desagradables de la misma. Los síntomas que aparecen pueden ser recuerdos, sueños o escenas  intrusivas, que nos aparecen sin control, del acontecimiento, dificultad de expresar emociones positivas, irrealidad o amnesia parcial respecto del suceso, evitación del recuerdo, emoción o de cosas o personas que se asocian con la situación, problemas de sueño, de concentración, sobresaltos o hipervigilancia.

¿Qué es el trastorno de adaptación?

Es una manifestación sintomática derivada de un acontecimiento estresante claro y definido, que perdura tras tres meses del mismo y que no puede clasificarse como trastorno de estrés postraumático. Es decir, se da cuando la persona no es capaz de adaptarse a un cambio en su situación de vida, un despido, una ruptura, condiciones distintas en el trabajo, cambio de su rutina diaria, etc. Produce una fuerte interferencia en su vida diaria debido a un profundo malestar desproporcionado al acontecimiento estresante que deteriora todas las áreas de su vida. Los síntomas que genera son de varios tipos:

  • Depresivos: como son un sentimiento de desesperanza respecto al futuro y tristeza.
  • Ansiosos: con un gran nerviosismo, agitación o miedo.
  • Mixtos: con síntomas depresivos y ansiosos, más marcadas sensaciones de tristeza y miedo.
  • Antisociales: con sensación de estar muy irritable, agresivo e impulsivo.
  • Síntomas emocionales junto con antisociales: en los que existiría sentimientos de tristeza o miedo acompañados de agresividad o impulsividad.

Entonces… ¿Cuál es la relación del estrés con un trauma?

Cuando una persona se ve sometida a situaciones estresantes va a poner en marcha diferentes estrategias para salir de ellas. No obstante, si esas situaciones perduran en el tiempo y la persona no encuentra salida ni logra habituarse al estrés, se genera una situación de indefensión aprendida, ya que aprende que de la respuesta que de no consigue ninguna solución, lo que le puede desencadenar una depresión e, incluso, un trauma.

La palabra trauma, viene del griego y significa herida. Por lo tanto el concepto de trauma psicológico deriva del concepto de trauma físico, entendiéndose como una herida o un daño psicológico. Suele producirse por un acontecimiento que se interpreta como una amenaza o daño severo a su integridad física, psicológica o del entorno. Cuándo se sufre un trauma se rompe con las creencias básicas de quien lo sufre, pasando a ver el mundo como un lugar peligroso y sin ningún tipo de sensación de control, por la indefensión aprendida. Produce una sensación de desamparo abrumadora, donde la persona siente que le fallan las defensas y una fuerte sensación de desesperanza respecto al futuro.

Normalmente, las respuestas que se desencadenan ante estas situaciones traumáticas pueden ser varias:

  • Aislamiento, la persona siente un alejamiento respecto a quién no ha vivido la experiencia traumática y a las personas que le rodean por no proporcionarle la protección que ella demanda.
  • Un fuerte sentimiento de ruptura, es decir, sienten que algo en su mundo y en su vida se ha roto y ha cambiado y que nunca volverá a ser como antes.
  • Puede darse una gran necesidad de reconstruir o comprender lo ocurrido, buscando un nuevo sentido o un nuevo final.
  • Se cuestionan las presunciones básicas, como son la bondad de las personas, la justicia en el mundo, la predictibilidad y la capacidad de volver a controlar su propia vida.
  • Lo que conlleva a que se hagan múltiples cuestionamientos sobre sí mismo y su posición en el mundo. Ya que en muchas ocasiones se cuestionan su parte de responsabilidad o culpa sobre el acontecimiento.

¿Qué es el trastorno por estrés postraumático?

Es el conjunto de síntomas que aparecen en la persona después de haber estado expuesta a alguna situación con las siguientes características:

  • En la que haya existido algún peligro hacia su integridad física, con riesgo de muerte, tanto para sí misma como para otra persona.
  • Que haya podido existir una lesión grave o haber estado a punto de sufrirla.
  • O haya existido violencia de cualquier tipo o, simplemente, amenaza de la misma.

La exposición a dicha situación no tiene por qué ser directa si no que puede ser cómo testigo de alguien muy próximo o por verse repetidamente expuesto a una situación muy aversiva, como puede ser una situación de violencia en casa en la infancia en la cual la persona no es la que recibe la violencia, no obstante, si está presente.

¿Cómo se si sufro dicho trastorno? Si tras la exposición a la situación aparecen, durante más de un mes, síntomas cómo los siguientes:

  • Recuerdos angustiosos e intrusivos del acontecimiento o situaciones o estímulos asociados a él. Puede darse en forma de sueños, recreaciones o reexperimentación de la experiencia, malestar ante situaciones o estímulos que pueden asociarse con la misma o reacciones fisiológicas que pueden estar desencadenadas por cosas de las que no somos conscientes pero que estaban cuándo ocurrió el acontecimiento. Pudiendo llegar a sufrir crisis de ansiedad o ataques de pánico de forma repentina.
  • Evitar cualquier recuerdo, emoción, situación o persona que pueda estar asociada con la experiencia.
  • Hiperactividad o reactividad excesiva. Es decir, tener la sensación de que se está en un estado de alerta constante, sintiéndose muy irritable, agresivo, imprudente, con numerosos sobresaltos y una fuerte sensación de hipervigilancia que puede afectar al sueño o a la concentración.
  • Alteraciones cognitivas como son no ser capaces de recordar algo de la situación, tener pensamientos irracionales de miedo asociados al acontecimiento o su posible repetición o sentirse culpable por el suceso.
  • Alteraciones del estado de ánimo o de la estabilidad emocional. Sentir múltiples emociones con una elevada intensidad, con mucha frecuencia que acaban interfiriendo en el día a día, como pueden ser miedo, terror, enfado, culpa, desinterés, desapego, insatisfacción, etc.

Hay que mencionar que en muchas ocasiones no se desencadenan los síntomas hasta bastante tiempo después, hay evidencias que en casos de abusos en la infancia muchos de los síntomas se reactivan cuándo uno es adulto, muchas veces sin ver la asociación de la situación con los problemas en la actualidad. Pueden mencionarse dos tipos de síntomas más que son la despersonalización o la desrealización, que no se dan de forma tan común como los expuestos anteriormente.

  • La despersonalización es la sensación de ser uno mismo un observador sobre su propia vida, da la sensación de que uno está viendo lo que ocurre desde fuera, provocando mucha irrealidad sobre uno mismo o sobre su cuerpo.
  • Y, la desrealización es la sensación de que el mundo en el que se vive es irreal y que no puede estar pasando o sucediendo lo que observa.

¿Cómo trabajamos desde MMG con problemas de estrés?

Desde MMG siempre realizamos una evaluación del caso para saber cuáles son las variables que están influyendo en el problema con el fin de realizar un programa individualizado para mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes, se trata de un par de sesiones en las que evaluamos el origen, el desarrollo y el mantenimiento del problema en el caso particular.

Usamos la terapia cognitivo conductual como base por haber demostrado su eficacia empíricamente en este tipo de problemas. A la vez que usamos técnicas, si es necesario, de otras corrientes para adaptarnos e individualizar la intervención al paciente. Este tipo de terapia es colaborativa, formará un equipo de trabajo con el terapeuta basado en la confianza. Siendo las fases de trabajo las siguientes:

  • Anclaje y estabilización: en la que se aportaran estrategias para el manejo de los sentimientos abrumadores que genera dicha problemática, con técnicas de relajación con el fin de conseguir una desactivación fisiológica.
  • Trabajo con los recuerdos: es necesario trabajar y hacer frente a los recuerdos con el fin de poder procesarlos de manera apropiada y que dejen de dolor e interferir en la vida cotidiana. Siempre ajustándonos a las posibilidades del paciente y al momento en el que se encuentre.
  • Trabajo con creencias: es necesario buscar el sentido de lo que nos pasa. Ya que cuándo nos ocurren cosas tan estresantes, traumáticas y desagradables hacen que veamos el mundo de forma muy negativa.
  • Recuperar tu vida: es muy común, como ya hemos visto, evitar situaciones o actividades por el hecho de que nos hacen sentir incómodos, pero esto puede tener el efecto de evitar muchas situaciones y actividades de nuestro pasado que nos generaban un gran sentimiento positivo. El objetivo último de la intervención es devolverte las cosas que disfrutabas o construir una nueva vida que valores y sea tuya.