¿Qué es el duelo?

de del

Duelo adolescentes

El duelo es la reacción normal ante cualquier pérdida, la muerte de un ser querido es uno de los mayores problemas que tienen que afrontar un ser humano. Puede aparecer reacciones psicológicas muy intensas (nostalgia, desesperanza, frustración, impotencia, miedo, etc.) pero también físicas (molestias, problemas intestinales, musculares, perdida de sueño y apetito, etc.).

El duelo no es una enfermedad, la enfermedad sería no llevarlo a cabo, es necesario que todo ser humano pase por este proceso, en todos los casos suele ser doloroso, pero necesario de afrontar. Lo importante es que el proceso del duelo sea normal y se desarrolle adaptativamente.

El duelo no es siempre igual en todos los casos, como seres humanos estamos preparados desde pequeños a hacer frente a las pérdidas. Aunque es cierto, que suele producir cambios en las personas y en ocasiones puede conllevar ciertos riesgos.

¿Cómo es el duelo en adolescentes?
El duelo en adolescentes supone del mismo modo que en adultos, una pérdida. Tendrá una mayor o menor intensidad dependiendo del grado de cercanía y vinculación con la persona fallecida, el tipo de relación entre ambos y de los mediadores o circunstancias de la muerte.

Es cierto, que debido a la etapa en la que se encuentran, sujeta a grandes cambios, pueden tener una reacción diferente a la de un adulto. Si el menor suele comportarse de modo rebelde, la presencia de un fallecimiento puede hacer que estos síntomas se acentúen a la forma habitual de responder del menor. Por otro lado, si en los adultos, en muchas ocasiones, este hecho suele ser un tema tabú en los adolescentes que predomina un sentimiento fuerte de vulnerabilidad o incluso una negación a la muerte, puede acentuarse y no hablar ni expresar acerca de lo ocurrido.

El adolescente tiene que enfrentarse a una pérdida a la vez que a todos los cambios físicos y afectivos de la edad, tiene que hacer frente a determinados conflictos, modificaciones y dificultades diarias, a veces aunque tenga una apariencia de adulto la parte afectiva no se encuentra en plena madurez. Es por ello, que necesiten apoyo, comprensión, afecto y en ocasiones herramientas para que el proceso de duelo sea lo más sano posible.

¿Cómo puedo detectar que mi hijo está realizando un duelo complicado?
Es importante saber que ante cualquier pérdida siempre es necesaria la elaboración de un duelo, que este dependerá como hemos comentado de determinado factores relacionados con la muerte y/o el fallecido. Es importante vigilar el proceso de duelo, para que este no se convierta en un factor patológico y traiga consigo consecuencias mayores. Hasta los 6 meses aproximadamente no se pueden determinar que un duelo está siendo complicado, pese a ello, es importante acompañar, apoyar y vigilar los posibles indicadores.

Algunos de los síntomas e indicadores puedes ser los siguientes:

  • Negación de la pérdida o incluso del dolor de la pérdida
  • Mencionar o tener ideas de suicidio tanto por liberar el malestar como por el encuentro con la persona fallecida.
  • Presentar conductas de riesgo, abuso de alcohol y otras drogas, peleas frecuentes, relaciones sexuales sin medidas preventivas e impulsivas, etc.
  • Fracaso o absentismo escolar, desmotivación prolongado por las actividades académicas.
  • Deterioro significativo de las relaciones familiares y entre iguales.
  • Los síntomas depresivos, las dificultades para dormir, la baja autoestima, problemas de concentración y atención en sus inicios suele ser frecuente su aparición pero su duración en el tiempo puede ser perjudicial, por lo que es importante observa y valorar los síntomas a lo largo de su curso.

La presencia prolongada de alguno de estos síntomas, puede indicar la necesidad de pedir una ayuda profesional que valore el caso, asesorando tanto al adolescente como familiares del adecuado desarrollo del duelo.

¿Cómo se trabaja ante estos casos?
Para un adecuado desarrollo del caso, es necesario asegurarse del proceso del duelo llevado a cabo, si nos encontramos en los momentos iniciales o en estados más avanzado. Siempre es importante valorar, independientemente del momento en que nos encontremos si el duelo se está realizando adecuadamente, sin peligros y sin desencadenar en un duelo complicado, debido a los riesgos que esto puede suponer.

Para ello, se evalúa el caso con las pruebas diagnósticas correspondientes, y por medio de diferentes entrevistas tanto al menor como al adulto en cuestión. La idea es desarrollar una intervención acorde con el caso y fomentar unos objetivos concretos y específicos. Se dota de técnicas y herramientas específicas para poder afrontar la situación y conseguir una elaboración del duelo adaptativa y satisfactoria.