14 de June del 2017

¿Qué es la ansiedad? ¿Tengo ansiedad? ¿Es adaptativa o perjudicial?

La ansiedad es un sistema de alerta y activación ante situaciones consideradas como amenazantes. Es un fenómeno que experimentamos todas las personas y que, en condiciones normales, mejora el rendimiento y la adaptación al medio social, laboral, o académico.

Tiene la importante función de movilizarnos frente a situaciones amenazantes o preocupantes, con el fin de que pongamos en marcha las estrategias necesarias para evitar este riesgo, neutralizarlo, asumirlo o afrontarlo de manera adecuada. Por ejemplo, nos ayuda a estudiar si estamos frente a un examen, estar alerta ante una cita o una entrevista de trabajo, huir ante un incendio, etc.

Pongamos un ejemplo para ilustrar el concepto de ansiedad:

Un mono baja de un árbol en busca de comida. De repente, a pocos pasos, escondido entre la maleza hay un tigre. Enseguida el mono se da cuenta del peligro de la situación y de la amenaza que supone para su propia vida. Ha de actuar con máxima rapidez y eficacia. Esto implica una fuerte respuesta física, ya que ha de preparar al organismo para huir. Para ello debe facilitar la máxima activación de los sistemas a utilizar para la respuesta de afrontamiento (máximo riego sanguíneo, por lo que es necesario mayor tasa cardíaca, mayor cantidad de oxígeno, por lo tanto aumenta la frecuencia de la respiración, hay un mayor tono muscular, al tensionarse los músculos…), a la vez que se bloquean todos los recursos utilizados en tareas que no le resultan útiles para resolver este problema vital (digestión, salivación, riego sanguíneo de la piel para que este más tersa, excitación sexual…).

Afortunadamente para el mono, la evolución de su especie le ha dotado de una respuesta de emergencia especial para estas situaciones, la respuesta de ansiedad, gracias a la cual puede poner en marcha una reacción inmediata ante la percepción de una situación de amenaza o reto.

Si el mono consigue escapar de la amenaza del tigre, es probable que para la vez siguiente haya aprendido (ya que le va la vida en ello) que un determinado olor o sonido (el del tigre) debe poner en marcha dicha respuesta, aunque aún no haya visto al tigre. Así tendrá más posibilidades de evitar el peligro. Quizá otras señales, como la hora o el lugar de la selva también puedan ser utilizadas como señales de aviso.

Cambiemos ahora algunos aspectos secundarios de la situación:

Ahora el mono es un joven de 28 años y el tigre es un atracador escondido en un portal a escasos metros. La reacción del joven cuando percibe al atracador es parecida a la del mono: activa su respuesta de ansiedad; mayor frecuencia e intensidad del latido del corazón, mayor tasa de respiración, mayor tensión muscular... También es posible que, tras esta experiencia, el joven, dé una respuesta de ansiedad ante señales o estímulos que asocie a este acontecimiento, si vuelve a la misma calle, percibe un determinado olor, escucha un determinado sonido....

Por último, se puede sustituir al mono por María, directora de una agencia bancaria, y al tigre por Ceferino, el jefe de María, que de vez en cuando le insinúa que hay que rendir al máximo nivel para conservar el puesto de trabajo. Desde hace algún tiempo, la presencia de Ceferino, o su voz por teléfono, o su nombre en el remite de un sobre, y quizá porque no, su olor, e incluso la idea de que pueda perder su puesto de trabajo, hace que María se sienta amenazada muchas veces al mes. Es más ahora, María no da esa respuesta solo ante su jefe inmediato, sino ante cualquier compañero o cliente que crea que la está evaluando.

Lo más destacable de todo esto, es que el mono, el joven, y María dan la misma respuesta, es decir una respuesta de ansiedad, aparezca el tigre o simplemente si el mono piensa que puede aparecer, amenace Ceferino con despido masivo, o simplemente cuando piensa María que si falla la despedirán.

Estas respuestas exigen una importante movilización de recursos del organismo, de forma que si se pone en marcha con reiteración puede ocasionar un importante desgaste del mismo. Pero ahora sí que hay diferencias entre el mono, el joven y María. En el caso del mono, la respuesta, por más intensa que sea no puede durar más de unos minutos, ya que si el mono no soluciona la situación, el tigre se lo comerá. Sin embargo, María puede dar la respuesta de estrés durante mucho más tiempo, incluso todo el día de manera continuada. Es decir el desgaste del organismo que sufre María será muy alto, ya que la respuesta de alarma puede estar presente durante más tiempo. Así será más fácil que en María aparezca un trastorno asociado a la ansiedad.

En resumen, la ansiedad es una respuesta muy útil y necesaria para las personas y una gran ayuda para solucionar situaciones de amenaza esporádica. El problema es que en la sociedad actual estas respuestas se ponen en marcha con una alta frecuencia y durante mucho tiempo,  debido al cambio de las situaciones de amenaza, que hoy en día ya no son tanto físicas sino sociales o psicológicas. Es decir, ahora no está en peligro nuestra vida físicamente, pero si aspectos psicológicos y sociales. En el ejemplo anterior, Ceferino no matará a María, como mucho la podría despedir.