¿Qué es la depresión?

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La depresión es un serio trastorno emocional que implica cambios importantes en nuestra forma de sentir, de pensar y actuar. Un trastorno depresivo no es lo mismo que un estado pasajero de tristeza. En los últimos tiempos, estamos muy habituados o acostumbrados a usar la palabra “depresión” con excesiva frecuencia, por ejemplo, cuando tenemos un mal día, o cuando nuestro estado de ánimo está un poco más bajo de lo habitual o, incluso, cuando estamos cansados,… Hay que resaltar que todo el mundo atraviesa periodos de tristeza, de soledad o de infelicidad. Los acontecimientos cotidianos y nuestras reacciones ante ellos, afectan, a veces, a nuestra paz interior.

Sin embargo, cuando estos sentimientos duran semanas o incluso meses, impidiendo que volvamos a adoptar una visión sana de la realidad, es posible  que nos hallemos ante una depresión. Los episodios depresivos mayores a veces van precedidos de alguna situación de  estrés psicosocial, que pueden ser acontecimientos negativos como la muerte de un ser querido, una separación, un divorcio, la pérdida de un empleo, etc. o acontecimientos positivos como el nacimiento de un hijo, la jubilación, una nueva pareja, etc.

¿Cómo puedo saber si sufro de depresión?

Los síntomas o signos de que una persona está pasando por un episodio depresivo pueden ser los siguientes, aunque no tienen por qué darse todos:

  1. Tristeza patológica: se diferencia de la emoción de tristeza, que puede ser un estado de ánimo normal como la alegría, cuando alcanza un nivel tan elevado que interfiere negativamente en la vida cotidiana, tanto en lo social, lo familiar como lo laboral. Puede aparecer sin motivos o tras un acontecimiento significativo, de carácter positivo o negativo. Es una sensación muy profunda, la persona se siente como si hubiera perdido las ganes de vivir, vacía o sin ningún tipo de ilusión.
  2. Pérdida del interés o de la capacidad para sentir placer: en todas o casi todas las actividades, la mayor parte del día. Se siente apático, no tiene ganas de nada y nada de lo que hace le proporciona satisfacción.
  3. Insomnio o hipersomnia: crear problemas en el dormir, o bien, le cuesta conciliar el sueño, se despierta temprano y ya no puede volverse a dormir, o bien, se pasa el día durmiendo.
  4. Modificaciones en el apetito y en el peso: normalmente se pierde el apetito y, en consecuencia, provoca una disminución considerable en el peso. Sin embargo, puede darse también al contrario. Es un trastorno de extremos.
  5. Crea alteraciones del pensamiento: como por ejemplo, imagina tener enfermedades de todo tipo, surgen ideas derrotistas, de inferioridad, fuertes sentimientos de culpa, obsesiones con numerosas situaciones. El pensamiento, además, sigue un curso lento y monocorde, parece cómo que le cuesta pensar. Afecta mucho a la memoria, la cual se debilita y a la capacidad de tomar decisiones o concentrarse.
  6. Alteraciones del comportamiento: se tiene una sensación de vivir arrinconado, rumiando todo el día. Puede estar quiero, de manos cruzadas, o explotar en violentas crisis de angustia o en ataques de llanto por motivos insignificantes. Le resulta difícil tomar decisiones y disminuye su rendimiento en el trabajo o en cualquier tarea que realice.
  7. Alteraciones somáticas: se suelen padecer muchos dolores crónicos o erráticos. Y se experimenta una persistente sensación de fatiga y cansancio.
  8. Sentimientos de inutilidad o de culpa excesiva: siente con exceso la carga de una culpa inexistente o inapropiada.
  9. Pensamientos recurrentes de muerte: no sólo el temor a la muerte, sino que puede aparecer ideación suicida, estando constantemente pensando en morir y en cómo llevarlo a cabo.

¿Cómo trabajamos desde el Centro?

Lo primero es realizar una evaluación para poder concretar si hay algún suceso que haya desencadenado esta problemática y, sobretodo, saber qué factores o variables, en la actualidad, están manteniéndola. Tras ello, se propondrá un esquema con el problema que nos ha ido comunicando a lo largo de la evaluación y unas posibles pautas de intervención psicológica.

Comprendido el plan de acción, con las últimas estrategias que han demostrado su eficacia bajo el marco cognitivo-conductual, se trabajara la comprensión del problema, lo que se conoce como la “trampa de la depresión” y dado que interfiere en todas las áreas de nuestra vida se modificarán los aspectos responsables del mantenimiento y del bajo estado de ánimo.