¿Qué es un problema de ansiedad en niños?

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Los niños con trastornos de ansiedad suelen experimentar un miedo intenso, preocupación o inquietud que puede durar largos períodos de tiempo y afectar significativamente en su vida.

Los miedos constituyen un factor casi constante en el transcurso del desarrollo humano. La aparición de la ansiedad en los niños, cuando no se trata de un rasgo patológico, indica una evolución donde observamos que el niño va tomando conciencia y adquiriendo su propia individualidad, de sus límites y de sus recursos. A lo largo de la infancia aparecen miedos considerados normales.

Pero si los miedos y en cierta medida la ansiedad también lo es, ¿Cuándo hablamos de un problema de ansiedad en niños?

Básicamente, cuando la ansiedad interfiere en el desarrollo normal de su vida, así como también cuando las manifestaciones de la ansiedad son muy intensas. Es importarte trabajar con rapidez esta problemática, algunos de los efectos que puede tener si perpetua en el tiempo es: negativa por acudir al centro escolar repercutiendo en el periodo escolar, deterioro en las relaciones con iguales, baja autoestima.

¿Cuáles son los tipos de ansiedad que pueden afectar a los niños?

–Ansiedad generalizada: Los niños y adolescentes con este trastorno se preocupan en extremo por sus actividades, ya sea por su rendimiento académico o juguetes. Estos niños suelen ser muy responsables, se sienten tensos y necesitan mucha seguridad. Pueden quejarse de dolores de estómago u otras afecciones que no parecen tener una causa física.

– Ansiedad por separación: Los niños con este problema suelen tener dificultad en dejar a sus padres para ir a la escuela, quedarse en casa de un amigo o estar solo. A menudo, se “aferran” a sus padres y tienen problemas para quedarse dormidos, puede ir acompañado de depresión, tristeza o miedo. Aproximadamente uno de cada 25 niños experimenta ansiedad por separación.

– Fobias: Los niños y adolescentes con fobias tienen excesivos miedos no reales de ciertas situaciones u objetos. Pueden centrarse en animales, tormentas, agua, lugares altos o situaciones específicas como encontrarse encerrado en un lugar reducido. Los niños sienten verdadero pavor a ser criticados o juzgados duramente por los demás. Intentarán evitar los objetos y situaciones temidas, por lo que el trastorno puede limitar bastante sus vidas.

– Trastorno obsesivo-compulsivo: Se ven atrapados en un patrón de pensamientos y comportamientos repetitivos, aunque puedan reconocer que estos son sin sentido son muy difíciles de parar. El comportamiento compulsivo puede incluir lavarse repetidamente las manos, contar o poner en orden objetos una y otra vez. 2 de cada 100 adolescentes experimentan trastornos obsesivos.

– Estrés post-traumático: Los niños pueden desarrollar un estrés post-traumático después de haber experimentado un acontecimiento sumamente estresante, como experiencias de abusos físicos o sexuales, ser testigo de un hecho violento o la vivencia de un grave desastre. Como resultado, pueden intentar evitar todo lo que se encuentra asociado con el trauma. También estar muy atento ante cualquier ruido o cambio en la situación, sobresaltándose enseguida y con grandes dificultades para conciliar el sueño.

¿Cómo es el trabajo en la ansiedad infantil?

A diferencia de los miedos evolutivos, los trastornos de ansiedad en los niños no desaparecen por sí solos, sino que, por el contrario, se intensifican y predisponen a quien los padece a sufrir otros trastornos emocionales, así como también dificultades en el aprendizaje. Es fundamental el abordaje de estos trastornos en el momento de su aparición, para prevenir el desarrollo de complicaciones.

Para comenzar la intervención es necesario llevar a cabo una adecuada evaluación del caso, tanto con los padres como con el niño, en ella se determinan las causas fundamentales y el problema concreto de ansiedad o miedo intenso. El trabajo continua con la incorporación tanto en el menor como en los padres de diferentes pautas y estrategias que disminuyan la aparición de la ansiedad en el niño, así como también en el encuentro con el estímulo estresor.

El objetivo final es que la ansiedad no interfiera en su día a día y que el miedo no evolucione ni se generalice a diferentes situaciones.