¿Qué son los problemas de conducta?

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La desobediencia, las rabietas, el negativismo, etc…, constituyen parte de los trastornos de conducta más habituales durante la infancia. Estos problemas pueden resultar muy perturbadores para los padres dado que suelen suponer un desafío a su autoridad y control, llegándose a establecer un vínculo relacional coercitivo con los hijos. Estos problemas, lamentablemente, parecen ir al alza, incrementándose su magnitud, frecuencia y lo que es más significativo: la edad de inicio cada vez es más temprana.

Las conductas infantiles inadecuadas pueden presentar cierta “normalidad” en determinadas etapas del ciclo vital. Sin embargo, cuando la magnitud, frecuencia o perseverancia en el tiempo de las mismas son excesivas, pueden necesitar la intervención de un profesional de la salud para corregirlas a tiempo.

Pese a ello, una adecuada educación temprana, puede influir en gran medida en la expresión final de esta conducta. Niños que presentan una escasa empatía o reciprocidad emocional hacia otras personas se les puede dotar de técnicas de autocontrol, control de pautas límites y mejorar su repertorio violento.

El niño desobediente:

Según muchos autores definen la desobediencia como la negativa a iniciar o completar una orden realizada por otra persona en un plazo determinado de tiempo. A pesar de ello esta definición no reúne una completa descripción de lo que significa desobedecer para muchos papás, también atribuyen desobediencia a la no ejecución de una normal pactada a pesar de no repetirse cada día, es decir, el incumplimiento por ejemplo, de la hora de llegada aunque no se lo indique cada vez que salga de casa.

El cómo tratar a un niño desobediente es motivo de consulta frecuente. La desobediencia puede ir acompañada de otros elementos disruptivos como las rabietas o el negativismo. Hay que valorar cada situación para tomar las medidas correctoras oportunas, la edad de aparición de dichas conductas, las circunstancias actuales que la provocan y las mantienen, la situación y relación familiar, son algunos de los puntos a tener en cuenta.

El niño con rabietas:

Se trata de expresiones reactivas con las que algunos niños muestran su desacuerdo u enfado con alguna situación concreta y normalmente durante la interacción con algún adulto significante. Las rabietas son un fenómeno normal en un determinado estadio evolutivo del niño (alrededor de los dos o tres años) y deberían ir remitiendo a medida que el niño se hace mayor para desaparecer completamente hacia los cinco o seis años de edad.

Es importante también diferenciar si estas rabietas se presentan como elementos aislados de reivindicación de determinados privilegios, o forman parte de un cuadro comportamental más extenso con otros repertorios de conductas problemáticas.

El niño negativista:

Entendemos como negativista aquel niño que muestra una oposición activa pero no agresiva. Sería el niño que “siempre dice no”. Probablemente el negativismo sea una forma segura de llamar y mantener la atención de los otros sobre uno mismo.

¿Cómo se sienten los papas?

Estos comportamientos denotan en los padres cierta sensación de impotencia para controlar la conducta de sus hijos, el motivo no siempre suele deberse a causas externas muchas veces son causas propias del mismo núcleo, variables familiares, del entorno del menor o incluso variables genéticas.

¿Cómo se trabaja en estos casos?

Bajo una adecuada evaluación del caso que limite como son los episodios encontrados se llevará a cabo la precisa intervención donde se dota a los padres de diferentes estrategias y herramientas para conocer y valorar las consecuencias de la conducta del niño, así como los posibles reforzadores que están interviniendo.

Es importante que los padres conozcan el origen y mantenimiento de dichas disputas pues esto facilitará la comprensión por parte de ambos del problema. El modo de actuación frente a las rabietas o desobediencia del niño son algunos de los puntos importantes a trabajar y gestionar con los padres.

El trabajo con los factores externos o incluso con las diferentes circunstancias a tener en cuenta,  es una labor indispensable para favorecer que el problema no se agrave y solventar la solución adecuada.