Repercusiones en la adaptación en niños adoptados, separaciones o divorcios

de del

¿Por qué puede suponer un problema?

Durante la infancia y adolescencia es esa etapa donde se consolida y se forma la personalidad del individuo,  gracias a la vivencia de experiencias y hechos que pueden fomentar un desarrollo adecuado, o por el contrario pueden producir un estancamiento del proceso en alguno o varios de los niveles: cognitivos, afectivo, social etc. de la vida del niño.

Por ello, el trabajo dedicado a esta población es de gran importancia pues el hecho de ser adoptado en tempranas edades, el enfrentarse a separaciones o divorcios mal resueltos pueden considerarse casos de alto riesgo que por sus características lo hacen aún más vulnerables.

Niños adoptados:

Diferentes factores pueden influir en el caso de un niño adoptado, desde las circunstancias de la adopción, la edad del menor, el país de origen, etc. Muchas veces pueden presentar un déficit cognitivo, baja autoestima, dificultades para formar vínculos con otras personas y otros desajustes a nivel conductual y afectivo.

Un trabajo continuado y adecuado a las necesidades personales de cada uno de estos niños puede generar soluciones adaptativas, y en cierto grado ir adquiriendo esas herramientas que faciliten una mayor adaptación al nuevo entorno y vínculos familiares. Si por el contrario, desde sus inicios no se lleva a cabo un proceso de adaptación adecuado al menor, puede tener ciertas consecuencias emocionales y sociales a largo plazo.

¿Cómo es el trabajo con estos niños?

Es importante llevar a cabo una evaluación minuciosa del caso, se realizará una entrevista con los padres adoptivos del menor, para conocer las circunstancias psicológicas a las que se enfrenta el niño, así como los problemas adaptativos que los padres han considerado que pueden o estar surgiendo desde la adopción. Por otro lado, se llevará a cabo un seguimiento con el Centro Educativo donde la información académica y comportamental en las aulas servirá para conocer más detalladamente el caso.

Por último, es imprescindible conocer de primera mano al menor para evaluar sus demandas y aquellos aspectos importantes a modificar. El objetivo fundamental es lograr una mayor adaptación al medio, por ello, se proporciona y se dota de pautas y estrategias tanto al menor como a los padres para conseguir una adaptación y progreso exitoso.

Separaciones y divorcios:

Muchas familias debido a separaciones y divorcios sufren un cambio de estructura básica con la pérdida de alguna de sus figuras e incorporación de otras nuevas.  A pesar de que estos cambios afectan sin lugar a duda a la pareja, ya que supone una ruptura de un plan común, los que más salen afectados en la mayoría de los casos, son los más pequeños, los hijos.

Dependiendo de las circunstancias y del modo en que se lleva a cabo la separación, la problemática puede existir o no y puede ser una u otra. Hay demasiadas variables que pueden determinar la forma en la que cada niño expresa el malestar por la ruptura de sus padres, es cierto que en la mayoría de los casos siempre existen consecuencias.

La edad es una de las principales determinaciones para valorar el malestar, desde los 2 a los 6 años, puedes surgir problemas de tipo comportamentales que ya estaban adaptados como chuparse el dedo, hacer pis en la cama, aumentar el número de rabietas, alteraciones en la comida y el sueño, diferentes quejas somáticas, cambios de humor repentinos, pasar de la agresividad al afecto incondicional, etc.

Por otro lado, en los niños de 7 a 12 años y adolescencia, disponen de más recursos y estrategias por lo que los problemas que pueden aparecer son de impulsividad, comportamientos y conductas de recriminación hacia los padres, conductas de manipulación y menosprecio, sentimientos de culpabilidad, baja autoestima etc. El papel que tomen los padres ante estas conductas es fundamental en el desarrollo y continuación de la problemática.

¿Qué hacer en estos casos?

Cada uno de los casos de separación y divorcio son diferentes, y en cada uno de ellos es imprescindible evaluar y conocer su desarrollo para adecuar un plan de tratamiento y estrategias acorde al caso concreto.

En los casos en los que aún no se ha llevado a cabo la separación, uno de los objetivos es mediar para que las consecuencias tengan el menor impacto y se consiga una mejor adaptación en el menor, debido a los cambios que se puedan llevar a cabo y fomentar un seguimiento con las pautas adecuadas para que no exista una mayor problemática. Por otro lado, si la separación ya se ha determinado y se observa en el menor ciertos comportamientos desadaptativos, se evaluará el caso y se proporciona un plan de tratamiento con las estrategias específicas necesarias para la modificación de dichas conductas.