¿FINAL DEL TELETRABAJO?

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Emociones encontradas y como afrontarlas

En las últimas semanas se está empezando a ver como muchas grandes empresas se están planteando la vuelta a la oficina de sus trabajadores, y aunque es cierto que el teletrabajo no llega a su fin, si parece que empieza a perder protagonismo. Ante esta situación es normal que aparezcan dudas en torno a cómo afrontar la vuelta, especialmente después de un año de incertidumbre en el cual el teletrabajo se ha asociado con mayor protección y seguridad.

Después de muchas dudas y aplazamientos en cuanto al retorno laboral de manera presencial, últimamente ha cogido fuerza el modelo hibrido, alternar días presenciales con teletrabajo. Aunque esta opción parece combinar los beneficios de ambas opciones; es cierto que también supone reimplantar viejas rutinas y hábitos en relación al trabajo y la organización del día a día, por no hablar de vencer posibles miedos y malestar emocional en el caso de abandonar un formato con el que mucha gente se ha sentido muy cómoda a lo largo de estos meses.

Desde el punto de vista psicológico es cierto que después de un año de sacrificio a nivel social, en el que se ha reducido mucho el número de interacciones sociales y la sensación de soledad se ha potenciado, muchas personas perciben que trabajar solos sin la compañía de su equipo es algo que empieza a pasar factura. Y es por ello que la vuelta a la oficina en muchos casos podría tener un efecto beneficioso a nivel emocional y ello influiría indirectamente en el rendimiento profesional, no podemos olvidar que vivimos en una cultura muy sociable y no estamos acostumbrados a que nuestras interacciones con compañeros sean exclusivamente a través de una pantalla. Por no hablar de que aunque trabajar desde casa supone muchas comodidades que probablemente se echarán de menos; también reduce nuestra actividad diaria, ya que el hecho de salir aunque sea a trabajar, implica movimiento y facilita que esto se enlace con otras actividades (deporte, tareas pendientes, ocio y relaciones sociales…).

Hay mucha gente que es consciente de los beneficios de la vuelta a la oficina y lo vive de manera positiva, pero también hay muchas personas que lo perciben justo como lo contrario: la mera idea de pensar en enfrentarse a ello puede ocasionar ansiedad y malestar por la anticipación de cómo gestionar la situación.  Es decir, la vuelta a la “normalidad laboral” puede provocar una variedad amplia de emociones que hay que saber cómo gestionar.

Si la vuelta a la presencialidad se vive con ilusión y motivación por el cambio, resulta beneficioso porque eso ayuda a la adaptación y ajuste a la nueva situación; pero como todas las emociones son válidas y necesitan ser atendidas para poder procesarles y gestionarlas, si lo que se identifica es principalmente miedo, ansiedad e inseguridad, aquí ofrecemos una serie de pautas que pueden ayudar a enfrentar la vuelta: 

  • Planificar la vuelta: aunque puede resultar contradictorio porque planificar implica anticipar, y esto muchas veces es un generador de ansiedad, en este caso sí interesa anticiparnos a posibles dificultades y tratar de facilitar la vuelta lo mejor posible (horarios, organización de rutinas, incorporación progresiva si fuera posible…)
  • Pensar en los beneficios de la situación: volver al entorno de trabajo o reencontrarse con compañero es algo que puede resultar muy motivador y atractivo, especialmente después de tanto tiempo. Es decir, no dirigir la atención solo a aquello que nos preocupa, si no dejar espacio también a estos pensamientos más amables.
  • Desconexión: los cambios de rutinas y hábitos nos permiten desconectar, y esto en este momento, es algo especialmente beneficioso. El cambio de ambiente y de estímulos puede ayudar a la desconexión pero también a la atención y concentración, precisamente porque asociamos ese espacio al lugar de trabajo, cosa que desde casa muchas veces resulta difícil (más distractores, espacios compartidos, hijo pequeños…)
  • Normalizar emociones como ansiedad y miedo ante lo desconocido: y la vuelta a la oficina después de un año y en estas condiciones realmente es algo desconocido, pero no tiene por qué ser aversivo o peligroso. Normalmente asociamos desconocido a peligro e intentamos protegernos, por eso se dispara la ansiedad, pero es importante identificar qué nos asusta e incómoda, e intentar reconducir esa idea, primero a través del pensamiento y luego enfrentando la situación y viendo cómo te encuentras en ella.

En conclusión, estas son algunas recomendaciones generales que pueden ayudar a afrontar la vuelta a la normalidad a nivel laboral. Sin embargo, si percibes que tanto tú como alguien de tu entorno está sufriendo por cómo gestionar esta vuelta, se recomienda acudir a un profesional que pueda valorar y ayudar a enfrentar la situación temida. Es decir, si te has sentido identificado con este post o crees haber reconocido a alguien en él y no sabes cómo ayudarte o ayudarle, os invitamos a que os pongáis en contacto con nosotras y desde Psicólogos Retiro estaremos encantada de ayudarte.

Laura Goñi Pérez

Nº Colegiada: M-27776  

Licenciada en Psicóloga con habilitación Sanitaria

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