¿Qué nos ha pasado? ¿Me está pasando? ¿Tenemos problemas de pareja?

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¿Qué está ocurriendo en consulta? Cada día aumenta más la demanda de terapia de pareja tras el periodo de cuarentena.  ¿A qué se debe? ¿Qué ha pasado? ¿Cómo me estoy sintiendo?

Han pasado ya unos meses desde que se instalo el estado de alarma en nuestro país. Este hecho nos ha ido pasando factura a muchos niveles y en muchos ámbitos de nuestra vida, entre ellos, como no podía ser de otra forma: en nuestra relación de pareja. Hemos pasado de no vernos apenas, con una actividad frenética en nuestras vidas, trabajo, tareas de casa, niños, eventos, compromisos, etc. A compartir 24 horas de nuestro tiempo con esa persona, en una situación estresante y “privados” de libertad.

Se han dado muchas situaciones, ya que cada uno hemos tenido experiencias distintas. Personas que han comenzado a convivir 24 horas al día, con hijos, sin ellos, las que han seguido trabajando, desde casa o fuera de ella, las que han tenido que separarse y no se han visto, al menos, hasta la fase 1 de la desescalada…

Por otro lado, cada uno hemos pasado por un proceso personal e individual, con distintas dificultades, como son nuestra gestión de los pensamientos, la capacidad de afrontamiento ante situaciones estresantes, nuestra gestión de emociones, el espacio personal que necesitamos. Incluyendo, situaciones de ERTE, despidos, incertidumbre, miedo, problemas familiares, enfermedad, fallecimiento, aislamiento, etc.

Hay muchas personas que generaron muchas expectativas en relación a la pareja una vez que comenzó la cuarentena, dado que iban a tener más tiempo para disfrutar el uno del otro, cocinar juntos, poder charlar sin prisas, maratones de películas o series, más momentos de intimidad física… Pero, la realidad, es que estas expectativas no siempre se han ajustado a la realidad que se ha vivido, una vez que se instauró.

A parte de estas variables, hay algo importante, que no ha generado el COVID-19, y es el estado en el que se encontraba la pareja antes de comenzar todo esto. Sea cual sea las variables que nos ha tocado vivir como convivir, separarnos, situación personal, circunstancias vividas, estado de la pareja antes de que comenzara todo. Una de las realidades, que más estamos viendo en consulta, es que todo ello ha llevado a un aumento de conflictos diarios, ya que tanto los buenos momentos como los malos los hemos concentrado en la misma persona, y es inevitable que la situación termine explotando.

Discutir por esta “cosa” va ahí o allá, necesito que te ocupes más del niño/a, quién está más estresado con el trabajo, no me has llamado hoy o no hemos estado tanto tiempo hablando, entre muchas situaciones, también depende mucho del momento por el que pasaba la pareja, las estrategias y la base construida. De por sí, todas las parejas van oscilando de más momentos de apoyo a otros de más diferencias. Al no tener más válvulas de escape todo se magnifica y las pequeñas cosas que nos molestan del otro, ahora nos molestan más, solo por el estado en el que estamos, lo que conlleva menos paciencia, compasión, cariño y de eso, es de lo que se suele nutrir una relación.

Resumiendo, esta situación, el COVID, nos ha puesto a prueba en muchas áreas, personales y de relación. La buena gestión era asentar unas bases de respeto, actitud empática y confianza, con una comunicación constructiva y positiva para que ante cada conflicto se puedan conseguir soluciones que beneficien a ambos. No obstante, en estas circunstancias no era sencillo. Por lo que es importante realizar un ejercicio individual para identificar que esperamos de nuestra pareja, cuáles son nuestras expectativas, qué queremos, si nos conformamos con lo que tenemos, poner en valor la importancia que tiene en nosotros nuestra relación y las creencias limitantes que tenemos hacía ella. Y, por supuesto, hasta dónde estamos dispuestos a negociar para sentirnos plenos y gratificados con nuestra relación, siendo un trabajo de dos y con responsabilidad del 50% de cada integrante.

Si con la desescalada y la vuelta a la “nueva normalidad” vemos que las dificultades entre los dos siguen o aumentan y no somos capaces de hacerlas frente, siempre es bueno recurrir a un profesional, que ayude a reforzar las bases sobre las que poder definir una relación equilibrada, sana, en la que los dos estemos a gusto y salgamos reforzados. ¡Habla, sincérate, muestra tus necesidades, negocia y buscar el equilibrio, entre ambos!

Noemí Gutíerrez Serrano (M-26735)

Psicóloga experta en Terapia familiar sistémica y con especialidad en clínica y salud

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